Era alrededor de las 11 y 30 de la noche, sábado 27 de junio y estaba en un concurrido lugar ya conocido en Barranco, uno de los pocos a los que me gusta ir, quizás por su estilo, la clase de gente que va y su hermosa música ochentena, Sargento Pimienta.
Este sábado en particular era especial, mi cumpleaños es el 29 de junio de cada año, día de San Pedro y San Pablo, este año, cayó lunes así que en forma de celebración anticipada y para no volver a profanar esta fecha como todos los años opté por celebrarlo este día.
Recuerdo yo estaba sentado en las mesitas de fuera, esas de madera que están casi a la intemperie y desde las cuales puedes ver a cada una de las personas que entran y también te ganas con los roches de aquellas personas a las que no dejan entrar. Era temprano aun para ser sábado, las personas recién llegaban y mientras yo saludaba a mi amiga María Moreno que recién regresaba de cuzco, vi llegar a la persona a la cual yo esperaba inconscientemente esa noche.
Lo mas gracioso, es que yo sabía que iría, hacía ya por lo menos tres semanas que le comenté que celebraría mi cumpleaños ese día, ella, por supuesto se hizo la que no sabía si ir por los abundantes compromisos, que como chica ocupada estudiante del Le Cordon Blue, debía asistir. Decidí no buscarla, y quedarme con mis amigos que finalmente eso era lo que yo buscaba aquella noche, hasta que claro, finalmente me encuentre con ella por casualidades de la vida. Lo cual ocurriría horas mas tarde.
La odie con toda mi alma, a veces no logro entender y descifrar los extraños códigos que existen en las cabezas de las mujeres, es decir, si te gusta un chico de alguna manera muestras interés, lo cual ocurre de la manera mas profesional que pueda existir con ella, andamos agarrados de la mano, nos abrazamos, siempre quiere tener por lo menos una fotos conmigo (lo cual ha sucedido hasta ahora, todas las veces que nos hemos visto) me busca cuando esta sola.
Tal vez esto ultimo me dio la pista, me busca cuando esta sola, o es que solo es una calienta huevos como se les dice de la manera más vulgar, ya que la zorra de su amiga andaba de agarre en agarre con un desconocido, el cual mi amigo chavo deseo ser con todo el alma, debido a su gran amor por las cholas y ella claro, sola y desconsolada me vio y se acerco
Quique cumplió el papel de idiota esa noche, celebrando su cumpleaños se olvido que mucha gente que fue realmente a verlo y a estar con el los cuales andaban por ahí preguntándose que hacia o donde estaba. Lamentablemente yo no lo vi y desearía haberlo visto ya que al final de la noche como dice Ornella, la gordita me dejó tirando “cirunta” y ¿valió la pena? Para nada, debo admitir que si me gusta o me gusto, que si estuve interesado, pero no para juegos de niñas caprichosas.
Lo siento.
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