Ayer en la noche decidí acostarme temprano (por temprano me refiero a las 10 y 30 de la noche), ya después de varios meses de desfase en mis horas de sueño, pensé que seria bueno dormir unas 10 horas para levantarme con ganas de trabajar, pensando en que era jueves y al día siguiente sería viernes y así sucesivamente para llegar al fin de semana.
Mi hora de entrada al trabajo es a las 9 a.m., y tengo, para que, un jefe particularmente buena gente, pero si hay algo que le molesta es la tardanza, y debido a mis ultimas trasnochadas hasta las 2 o 3 de la madrugada, hice el esfuerzo de no dormir llegando del trabajo, como suelo hacer ya que estoy de vacaciones en la universidad, para tener sueño mas tarde y poder dormir temprano.
Para mi mala suerte en algún momento entre las 10 y 30 en la que me refundí entre mis sabanas y las 12 de la noche, entre en un conflicto existencial, el cual giraba en torno a mi problema con las mujeres. Hace ya casi 5 años que no tengo enamorada, y extrañamente según los que me rodean, mis últimas aventuras o prospectos de flaca, eran nomás tantito rellenitas, casi se asemejan al concepto de gorditas, eso me asusto un poco, y en vez de dormir, quede dándole vueltas al asunto a oscuras en mí cuarto.
El análisis comenzó haciendo un recuento de las ultimas mujeres que pasaron por mi vida, y de aquellas que con solo una mirada cautivaron mi libido y mi corazón y si, en un 80 % (bueno ya 95%) eran un poquito entradas en carnes, pero tampoco se imaginen a una Viviana Rivasplata después de comerse a King Kong, nunca tanto, creo que lo justo y necesario para tener de donde agarrar, esa fue la primera señal de lo que mas tarde será inevitable, pero eso era solo el comienzo, ya se me había quitado el sueño, mi idea de dormir 10 horas y llegar temprano al trabajo se desvaneció mientras más me reventaba el cerebro intentando de obtener alguna respuesta en cuanto al tema que venia rondando mi cabeza hacia ya algún rato.
Prendí la tele, a lo mejor si veía un rato algo, cualquier cosa me despejaba, casualidades de la vida la tele me esperaba con TNT, lo más irónico era ver como las imágenes de Bridget Jones corrían en la pantalla, la preocupación se hizo más grande al desear con toda mi alma casarme con una mujer como ella. Me paré, cogí las dos primeras tabas que encontré y emprendí mi camino a la computadora, esto debía acabar, luego de los 15 minutos de ritual que esta hace todos los días para poder encender, entre a Internet, y si, me da vergüenza decirlo pero busque a un gordita calata… respuesta: ¡Puta madre… me gustan las gordas!
No atiné más que a reírme, no de la pobre mujer rolluda y desnuda frente a mi, si no de algo que venia negando hace tiempo y que tal vez por el que dirán de las personas nunca lo dije.
Mi destino esta escrito a partir de esta aceptación, ahora entiendo el porque de muchas cosas, y el comienzo de las muchas que vendrán, como idea final solo me quedo con algo que Renato Cisneros hubiera dicho de estar en mi posición… Busco Gorda.
Si conocen a alguna que se ofrezca me pasan la voz.
Mi hora de entrada al trabajo es a las 9 a.m., y tengo, para que, un jefe particularmente buena gente, pero si hay algo que le molesta es la tardanza, y debido a mis ultimas trasnochadas hasta las 2 o 3 de la madrugada, hice el esfuerzo de no dormir llegando del trabajo, como suelo hacer ya que estoy de vacaciones en la universidad, para tener sueño mas tarde y poder dormir temprano.
Para mi mala suerte en algún momento entre las 10 y 30 en la que me refundí entre mis sabanas y las 12 de la noche, entre en un conflicto existencial, el cual giraba en torno a mi problema con las mujeres. Hace ya casi 5 años que no tengo enamorada, y extrañamente según los que me rodean, mis últimas aventuras o prospectos de flaca, eran nomás tantito rellenitas, casi se asemejan al concepto de gorditas, eso me asusto un poco, y en vez de dormir, quede dándole vueltas al asunto a oscuras en mí cuarto.
El análisis comenzó haciendo un recuento de las ultimas mujeres que pasaron por mi vida, y de aquellas que con solo una mirada cautivaron mi libido y mi corazón y si, en un 80 % (bueno ya 95%) eran un poquito entradas en carnes, pero tampoco se imaginen a una Viviana Rivasplata después de comerse a King Kong, nunca tanto, creo que lo justo y necesario para tener de donde agarrar, esa fue la primera señal de lo que mas tarde será inevitable, pero eso era solo el comienzo, ya se me había quitado el sueño, mi idea de dormir 10 horas y llegar temprano al trabajo se desvaneció mientras más me reventaba el cerebro intentando de obtener alguna respuesta en cuanto al tema que venia rondando mi cabeza hacia ya algún rato.
Prendí la tele, a lo mejor si veía un rato algo, cualquier cosa me despejaba, casualidades de la vida la tele me esperaba con TNT, lo más irónico era ver como las imágenes de Bridget Jones corrían en la pantalla, la preocupación se hizo más grande al desear con toda mi alma casarme con una mujer como ella. Me paré, cogí las dos primeras tabas que encontré y emprendí mi camino a la computadora, esto debía acabar, luego de los 15 minutos de ritual que esta hace todos los días para poder encender, entre a Internet, y si, me da vergüenza decirlo pero busque a un gordita calata… respuesta: ¡Puta madre… me gustan las gordas!
No atiné más que a reírme, no de la pobre mujer rolluda y desnuda frente a mi, si no de algo que venia negando hace tiempo y que tal vez por el que dirán de las personas nunca lo dije.
Mi destino esta escrito a partir de esta aceptación, ahora entiendo el porque de muchas cosas, y el comienzo de las muchas que vendrán, como idea final solo me quedo con algo que Renato Cisneros hubiera dicho de estar en mi posición… Busco Gorda.
Si conocen a alguna que se ofrezca me pasan la voz.

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