lunes, 20 de julio de 2009

Busco Gorda

Ayer en la noche decidí acostarme temprano (por temprano me refiero a las 10 y 30 de la noche), ya después de varios meses de desfase en mis horas de sueño, pensé que seria bueno dormir unas 10 horas para levantarme con ganas de trabajar, pensando en que era jueves y al día siguiente sería viernes y así sucesivamente para llegar al fin de semana.

Mi hora de entrada al trabajo es a las 9 a.m., y tengo, para que, un jefe particularmente buena gente, pero si hay algo que le molesta es la tardanza, y debido a mis ultimas trasnochadas hasta las 2 o 3 de la madrugada, hice el esfuerzo de no dormir llegando del trabajo, como suelo hacer ya que estoy de vacaciones en la universidad, para tener sueño mas tarde y poder dormir temprano.

Para mi mala suerte en algún momento entre las 10 y 30 en la que me refundí entre mis sabanas y las 12 de la noche, entre en un conflicto existencial, el cual giraba en torno a mi problema con las mujeres. Hace ya casi 5 años que no tengo enamorada, y extrañamente según los que me rodean, mis últimas aventuras o prospectos de flaca, eran nomás tantito rellenitas, casi se asemejan al concepto de gorditas, eso me asusto un poco, y en vez de dormir, quede dándole vueltas al asunto a oscuras en mí cuarto.

El análisis comenzó haciendo un recuento de las ultimas mujeres que pasaron por mi vida, y de aquellas que con solo una mirada cautivaron mi libido y mi corazón y si, en un 80 % (bueno ya 95%) eran un poquito entradas en carnes, pero tampoco se imaginen a una Viviana Rivasplata después de comerse a King Kong, nunca tanto, creo que lo justo y necesario para tener de donde agarrar, esa fue la primera señal de lo que mas tarde será inevitable, pero eso era solo el comienzo, ya se me había quitado el sueño, mi idea de dormir 10 horas y llegar temprano al trabajo se desvaneció mientras más me reventaba el cerebro intentando de obtener alguna respuesta en cuanto al tema que venia rondando mi cabeza hacia ya algún rato.

Prendí la tele, a lo mejor si veía un rato algo, cualquier cosa me despejaba, casualidades de la vida la tele me esperaba con TNT, lo más irónico era ver como las imágenes de Bridget Jones corrían en la pantalla, la preocupación se hizo más grande al desear con toda mi alma casarme con una mujer como ella. Me paré, cogí las dos primeras tabas que encontré y emprendí mi camino a la computadora, esto debía acabar, luego de los 15 minutos de ritual que esta hace todos los días para poder encender, entre a Internet, y si, me da vergüenza decirlo pero busque a un gordita calata… respuesta: ¡Puta madre… me gustan las gordas!

No atiné más que a reírme, no de la pobre mujer rolluda y desnuda frente a mi, si no de algo que venia negando hace tiempo y que tal vez por el que dirán de las personas nunca lo dije.

Mi destino esta escrito a partir de esta aceptación, ahora entiendo el porque de muchas cosas, y el comienzo de las muchas que vendrán, como idea final solo me quedo con algo que Renato Cisneros hubiera dicho de estar en mi posición… Busco Gorda.
Si conocen a alguna que se ofrezca me pasan la voz.

Y si te vi, no me acuerdo

Era alrededor de las 11 y 30 de la noche, sábado 27 de junio y estaba en un concurrido lugar ya conocido en Barranco, uno de los pocos a los que me gusta ir, quizás por su estilo, la clase de gente que va y su hermosa música ochentena, Sargento Pimienta.

Este sábado en particular era especial, mi cumpleaños es el 29 de junio de cada año, día de San Pedro y San Pablo, este año, cayó lunes así que en forma de celebración anticipada y para no volver a profanar esta fecha como todos los años opté por celebrarlo este día.

Recuerdo yo estaba sentado en las mesitas de fuera, esas de madera que están casi a la intemperie y desde las cuales puedes ver a cada una de las personas que entran y también te ganas con los roches de aquellas personas a las que no dejan entrar. Era temprano aun para ser sábado, las personas recién llegaban y mientras yo saludaba a mi amiga María Moreno que recién regresaba de cuzco, vi llegar a la persona a la cual yo esperaba inconscientemente esa noche.

Lo mas gracioso, es que yo sabía que iría, hacía ya por lo menos tres semanas que le comenté que celebraría mi cumpleaños ese día, ella, por supuesto se hizo la que no sabía si ir por los abundantes compromisos, que como chica ocupada estudiante del Le Cordon Blue, debía asistir. Decidí no buscarla, y quedarme con mis amigos que finalmente eso era lo que yo buscaba aquella noche, hasta que claro, finalmente me encuentre con ella por casualidades de la vida. Lo cual ocurriría horas mas tarde.

La odie con toda mi alma, a veces no logro entender y descifrar los extraños códigos que existen en las cabezas de las mujeres, es decir, si te gusta un chico de alguna manera muestras interés, lo cual ocurre de la manera mas profesional que pueda existir con ella, andamos agarrados de la mano, nos abrazamos, siempre quiere tener por lo menos una fotos conmigo (lo cual ha sucedido hasta ahora, todas las veces que nos hemos visto) me busca cuando esta sola.

Tal vez esto ultimo me dio la pista, me busca cuando esta sola, o es que solo es una calienta huevos como se les dice de la manera más vulgar, ya que la zorra de su amiga andaba de agarre en agarre con un desconocido, el cual mi amigo chavo deseo ser con todo el alma, debido a su gran amor por las cholas y ella claro, sola y desconsolada me vio y se acerco

Quique cumplió el papel de idiota esa noche, celebrando su cumpleaños se olvido que mucha gente que fue realmente a verlo y a estar con el los cuales andaban por ahí preguntándose que hacia o donde estaba. Lamentablemente yo no lo vi y desearía haberlo visto ya que al final de la noche como dice Ornella, la gordita me dejó tirando “cirunta” y ¿valió la pena? Para nada, debo admitir que si me gusta o me gusto, que si estuve interesado, pero no para juegos de niñas caprichosas.
Lo siento.