martes, 16 de febrero de 2010

Busco Gorda 2: Por favor llega pronto (y no estoy desesperado)

Todo comenzó una noche en barranco en uno de esos buenos sitios en los cuales puedes pasar la noche entera con un grupo de amigos escuchando la mejor música ochentera. Esa noche era cumpleaños de uno de ellos, y junto a mi muy querida amiga Katty Subirana, conocida por muchos cómo Cata, (lo siento pero pongo tu nombre porque eres cómplice de todo esto, y gran parte de la culpa de que esté escribiendo esto también es tuya) comenzó una noche que estoy seguro ni ella ni yo olvidaremos.

Ahí conocí a X, en realidad ya la conocía del año pasado en el cumpleaños de otra amiga, pero solo de hola y chau, y unos pequeños percances en el momento de la presentación, o bueno, presentaciones… Esa noche la vi de nuevo, pero fue diferente, me quedé pegado en ella e inconscientemente me pasé toda la noche paseándome por el lugar a ver cuantas veces me la cruzaba, coincidencias de la vida, esa noche también era su cumpleaños.

Resumiendo, esa noche descubrí, o terminé de entender y aceptar algo que venía ya hace mucho tiempo dando vueltas en mi cabeza y que en muchas reuniones lo utilizaba como argumento para hacer reír a mis amigos, esa noche con X terminé de entender cual era mi problema con las mujeres… me gustan gorditas.

Haciendo un pequeño análisis antes de escribir esto, busque posibles razones y encontré dos, un poco vergonzosas pero igual las contaré.

Desde siempre, desde que tengo uso de razón en realidad, siempre mantuve una relación un poco conflictiva con una de mis hermanas menores (dejemos claro que son dos, y gemelas) y justamente ella era la que al parecer dentro del útero de mi madre, se tragaba toda la comida de mi otra hermana, así es, nació gordita, esto, fue mi principal punto para hacerla llorar, así, nacieron con el tiempo, apodos como chancha, puerca, cerdita piggy, petunia, y de más, lo sé, soy muy cruel, pero en su momento debo admitir que lo disfruté. Retomando el tema, ese es el primer motivo, el magnífico Dios que tenemos con un muy buen sentido del sarcasmo y la ironía, me hizo babear ahora de grande por las entradas en carne.

Allá por los años 1998 o 1999, más o menos cuando tenía aproximadamente 12 años, y el mundo del Internet recién llegaba a nuestro mundo, con mentalidad de niños que recién exploraban el hermoso cuerpo femenino, (con el Internet logre explorarlo por dentro y por fuera) recuerdo que iba a una cabina con mi hermano y mi primo Alberto y nos reíamos, por la misma adrenalina de no querer ser descubiertos por el dueño de la cabina que desde lejos nos miraba sospechosamente.

Un día en particular yo fui a la cabina solo, no recuerdo si a entrar o crear en ese entonces mi cuenta en el Messenger, o si fue para jugar uno de esos juegos, valga la redundancia, que estuvo de moda en esa época, la cosa es que termine lo que tenía que hacer y después de quemar 15 de los 20 minutos qué me quedaban de tiempo, pensando en si entrar a una de esas paginas “prohibidas”, decidí hacerlo, pero esta vez algo paso por mi cabeza: ¿Cómo se ve una gordita desnuda? Aún la recuerdo, era rellenita, ojos claros, una sonrisa hermosa, blanca de piel y una cara perfecta, lo primero que pensé fue: “porque una mujer tan bonita tiene que ser puta”; segunda cosa que pensé: “me quiero casar con una gorda”.

Cual de las dos fue, no sé, pero ahora lo acepto. Lo curioso en este caso, es que ninguna de mi ex califica como gorda, A. era flaquita, F. un poquito más gordita pero nunca tanto, R. más flaca que la primera, creo que eso se debe a que en algún momento pensé en el que dirán de las personas, o los comentarios despectivos de muchos hombres hacia las gorditas, que, déjenme decirles, son personas hermosas, y su peso no las diferencia de nadie, y si las hace diferentes, las hacen mucho mejores personas que las que no lo creen así.

Creo que de algún modo soy chapado a la antigua, pero bien a la antigua, tipo Miguel Ángel, Rafael, Leonardo, o Donatello, y no hablo de las tortugas ninjas, hablo de aquellos que siempre creyeron que el concepto de belleza era reflejado por las gordis. Antes de terminar de escribir esta confesión por así decirlo, quiero pedir disculpas a L., Z., A., F., sé que hay más, pero ellas en especial, por el daño que sin querer, y lo repito sin querer, les cause. Muchas de ustedes calaron muy dentro de mí, y X., en tu caso el daño me lo hiciste tú a mí. Con esto me despido de ustedes hoy, con la frente muy en alto les digo que… busco gordas, una que, al igual que yo, se quiera enamorar y ser feliz.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nunca lo creí hasta que me describiste a la mujer de tus sueños. y en verdad ´prometo comer mucho mas para cumplir tus expectativas. jajajajaja.. (broma).. aunque en este post te falto aclarar un punto importante que ya te lo dirè mañana..sé que llegará la mujer que tanto deseas... :D .. te quiero muchoo Quiquin.. me encantó..

Giuliana