jueves, 18 de febrero de 2010

La mala noticia


Cuando llego al canal y prendo mi computadora siempre hago 4 cosas, creo ya de una manera instintiva, antes de comenzar a trabajar o ver las cosas que me tocan hacer en el día. La primera es revisar el correo corporativo, ver si dentro de alguno de esos correos perdidos que envía recursos humanos, figura el cumpleaños de algún amigo o un sorteo para algún concierto interesante u obra de teatro.

Luego del correo corporativo, viene el personal, lo reviso tantas veces que hace tiempo en mi bandeja no se acumulan tantos correos, a menos que a mi tía Rocío se le de por incitar a toda la familia con un bizarro intercambio de regalos por navidad, para la cual aún falta más de medio año.

Una vez terminado el tramite de los correos, entro al facebook, lo sé, a estas alturas muchos deben estar pensando “que carajo hace este huevón en su chamba”, tranquilos, se relaciona de alguna manera ya que soy el administrador de la pagina de fans de Sonidos del Mundo y mi meta por ahora es llegar a los mil fans (dicho sea de paso que ya voy 892 falta solo 108 así que quienes no lo sean ya saben que deben hacer tras terminar de leer esto)

Finalmente para terminar mi ritual matutino, me levanto siempre tan tarde y con las justas para llegar temprano al trabajo que a penas y puedo ojear los titulares principales de El Comercio, así que termino entrando a la Web a ver que noticias relevantes han colgado.

Este día en particular fue un poco desconcertante. Recuerdo que estaba feliz, la verdad no recuerdo por qué y ahora que lo pienso, ni sé si es que había o no una razón para estarlo, fue simplemente uno de esos días en los que te levantas y el día te parece increíble y piensas que nada te puede salir mal. Me equivoqué.

Era Lunes, y el sábado anterior, era la despedida de soltera mixta / cumpleaños de una amiga en común con mi hermano, estábamos con el zamarro y al llegar al lugar del tono no había nada, no carros, no gente, no nada, mi primer pensamiento fue, “puta, que elaborada su broma” segundo pensamiento, “por qué carajo nos haría ir hasta este sitio (que no era tan lejos, a unas cuantas cuadras de Guardia Civil con Tomar Marsano) solo por jodernos, no creo”.

Fue en el momento en el que me cuestionaba con mi hermano que podía haber pasado, que entro una alerta a mi Nextel, era de Chavo, uno de los mejores amigos de mi hermano del colegio que con el tiempo también se convirtió en uno de los míos de alguna forma, me decía que estaba en la casa de Sandra, la chica que me gustaba, era cumpleaños de su hermana y me pasó con ella quién con un sutil acto de generosidad, al enterarse de mi desgracia, nos invitó a su casa.

Mi hermano con el zamarro no querían ir, decían que no conocían a nadie y que se aburrirían que Chavo estaría con su enamorada y nos iba a dejar de lado, a pesar de mis insistencias de que su casa estaba llena de mujeres y trago no quisieron y no volví a saber nada de ella en toda la noche.

Ya estaba en la página de inicio y mientras la revisaba, una foto me llamó la atención, era ella riéndose con un vestido azul con blanco, estaba particularmente hermosa en la foto, dejé de lado las novedades de las últimas horas e ingresé a su perfil.

Agua fría, supongo, es la única forma de describir lo que sentía por mi espalda, o acaso esas puntadas o cosquillas no se, eso que sientes cuando tienes la adrenalina a mil, cuando mis ojos lentamente recorrían palabra por palabra de la oración que estaba leyendo, tratando de asegurarme de que, en efecto, estaba leyendo bien.
Sandra ya no está enlistada como "soltera" · Comentar ·Me gustaYa no me gusta

Si hay algo que detesto con toda mi alma es que una persona en su sano juicio te corte por el Messenger o te diga que esta saliendo con otro por el Facebook o alguna otra red social, me parece detestable, totalmente de mal gusto, si está contigo, si se supone que te quiere o en todo caso no están pero sabes que hay algo, un flirteo correspondido, algo que te da a entender que hay un interés de por medio, por qué ser tan cobarde y no poder decirte a la cara que ya no quiere nada, que ya no quiere estar contigo, que ya no le gustas o que en el peor de los casos hay otra persona de por medio.

Mi lindo día se cagó, me dio mucha risa debo admitir, tal vez porque, no sé, me pasé de quedado, o porque pensé que era un lindo día y ahora que lo pienso, el hecho de que ella me invitara a su casa, cosa que nunca antes había pasado, era el trasfondo de mi felicidad, que para ese entonces ya era inexistente.

Las 9 y 30 de la mañana para mí, siempre fue una hora prohibida para hacer una llamada telefónica, aún tengo la idea de que es muy temprano, creo que eso es porque yo soy un vago, así que espere a las 11 para llamar a Chavo y cuestionarlo hasta la muerte, pero eso ya es otra historia, caería es un circulo vicioso si comento mis preguntas y sus respuestas, que por si alguien quiere saber, no me sirvieron de mucho puesto que no sabía nada.

No he vuelto a hablar con ella, no se nada de nada, ni por teléfono, ni por Messenger a pesar de haber coincidido en horas en las que ambos estábamos conectados. Es extraño, muy extraño porque antes de comenzar a escribir esto entré a su Face y figuraba su estado como soltera, no sé por qué, quién sabe o es que su relación fue realmente corta, o fue una forma sutil de decirme que me aleje, y que ya no quiere nada conmigo o nunca lo quiso, la verdad no lo sé pero si fue así, fue una mentira muy mal estructurada (si es que acaso pensó que jamás entraría a su perfil a verificar)

Ya no volveré a escribir de ella, ya la superé, game over, falatily, caput, es hora de levantar la cabeza, sacar hombros, meter la guata, y preparar mis lindos los ojos para un coqueteo bravo y salir en busca de mi nueva gorda bella, ¿quién será? No lo sé, ¿será igual que la anterior? No lo sé ¿Por fin sentaré cabeza? No lo sé, solo puedo decir que creo que es chinita y que se llama… mejor en otra historia.

martes, 16 de febrero de 2010

Busco Gorda 2: Por favor llega pronto (y no estoy desesperado)

Todo comenzó una noche en barranco en uno de esos buenos sitios en los cuales puedes pasar la noche entera con un grupo de amigos escuchando la mejor música ochentera. Esa noche era cumpleaños de uno de ellos, y junto a mi muy querida amiga Katty Subirana, conocida por muchos cómo Cata, (lo siento pero pongo tu nombre porque eres cómplice de todo esto, y gran parte de la culpa de que esté escribiendo esto también es tuya) comenzó una noche que estoy seguro ni ella ni yo olvidaremos.

Ahí conocí a X, en realidad ya la conocía del año pasado en el cumpleaños de otra amiga, pero solo de hola y chau, y unos pequeños percances en el momento de la presentación, o bueno, presentaciones… Esa noche la vi de nuevo, pero fue diferente, me quedé pegado en ella e inconscientemente me pasé toda la noche paseándome por el lugar a ver cuantas veces me la cruzaba, coincidencias de la vida, esa noche también era su cumpleaños.

Resumiendo, esa noche descubrí, o terminé de entender y aceptar algo que venía ya hace mucho tiempo dando vueltas en mi cabeza y que en muchas reuniones lo utilizaba como argumento para hacer reír a mis amigos, esa noche con X terminé de entender cual era mi problema con las mujeres… me gustan gorditas.

Haciendo un pequeño análisis antes de escribir esto, busque posibles razones y encontré dos, un poco vergonzosas pero igual las contaré.

Desde siempre, desde que tengo uso de razón en realidad, siempre mantuve una relación un poco conflictiva con una de mis hermanas menores (dejemos claro que son dos, y gemelas) y justamente ella era la que al parecer dentro del útero de mi madre, se tragaba toda la comida de mi otra hermana, así es, nació gordita, esto, fue mi principal punto para hacerla llorar, así, nacieron con el tiempo, apodos como chancha, puerca, cerdita piggy, petunia, y de más, lo sé, soy muy cruel, pero en su momento debo admitir que lo disfruté. Retomando el tema, ese es el primer motivo, el magnífico Dios que tenemos con un muy buen sentido del sarcasmo y la ironía, me hizo babear ahora de grande por las entradas en carne.

Allá por los años 1998 o 1999, más o menos cuando tenía aproximadamente 12 años, y el mundo del Internet recién llegaba a nuestro mundo, con mentalidad de niños que recién exploraban el hermoso cuerpo femenino, (con el Internet logre explorarlo por dentro y por fuera) recuerdo que iba a una cabina con mi hermano y mi primo Alberto y nos reíamos, por la misma adrenalina de no querer ser descubiertos por el dueño de la cabina que desde lejos nos miraba sospechosamente.

Un día en particular yo fui a la cabina solo, no recuerdo si a entrar o crear en ese entonces mi cuenta en el Messenger, o si fue para jugar uno de esos juegos, valga la redundancia, que estuvo de moda en esa época, la cosa es que termine lo que tenía que hacer y después de quemar 15 de los 20 minutos qué me quedaban de tiempo, pensando en si entrar a una de esas paginas “prohibidas”, decidí hacerlo, pero esta vez algo paso por mi cabeza: ¿Cómo se ve una gordita desnuda? Aún la recuerdo, era rellenita, ojos claros, una sonrisa hermosa, blanca de piel y una cara perfecta, lo primero que pensé fue: “porque una mujer tan bonita tiene que ser puta”; segunda cosa que pensé: “me quiero casar con una gorda”.

Cual de las dos fue, no sé, pero ahora lo acepto. Lo curioso en este caso, es que ninguna de mi ex califica como gorda, A. era flaquita, F. un poquito más gordita pero nunca tanto, R. más flaca que la primera, creo que eso se debe a que en algún momento pensé en el que dirán de las personas, o los comentarios despectivos de muchos hombres hacia las gorditas, que, déjenme decirles, son personas hermosas, y su peso no las diferencia de nadie, y si las hace diferentes, las hacen mucho mejores personas que las que no lo creen así.

Creo que de algún modo soy chapado a la antigua, pero bien a la antigua, tipo Miguel Ángel, Rafael, Leonardo, o Donatello, y no hablo de las tortugas ninjas, hablo de aquellos que siempre creyeron que el concepto de belleza era reflejado por las gordis. Antes de terminar de escribir esta confesión por así decirlo, quiero pedir disculpas a L., Z., A., F., sé que hay más, pero ellas en especial, por el daño que sin querer, y lo repito sin querer, les cause. Muchas de ustedes calaron muy dentro de mí, y X., en tu caso el daño me lo hiciste tú a mí. Con esto me despido de ustedes hoy, con la frente muy en alto les digo que… busco gordas, una que, al igual que yo, se quiera enamorar y ser feliz.